Cuidado con lo que deseas, porque puede cumplirse.
¿Qué tontería, no? Si lo que más deseas de aquello que deseas, es precisamente que se cumpla.
O quizás no sea una tontería...
Porque sería una pena, amor. Sería una pena que después de tanto tiempo queriendo que me quieras, finalmente lo hicieras, y que yo, cansada de quererte, ya no quisiera hacerlo.
Qué pena.
Con la de cosas que tenía para ti. Para nosotros. Con la de cosas que tenía que decirte.
Y todo se quedaría ahí. En las cosas que tenía para ti (para nosotros) pero que nunca te dí. En las cosas que tenía que decirte, pero que nunca dije.
Con las ganas que tenía de quererte, y sobre todo, de quererte mejor.
Así que no me quieras. Aún a riesgo de que pueda cumplirse. No me quieras nunca. Porque no sé si yo ya puedo hacerlo. Y qué pena, amor, porque dudo que haya en el mundo alguien capaz de quererte todo lo que te he querido yo.
Pero ya no.
